El último estudio de la Organización Mundial de la Salud sobre comportamiento adolescente (Health Behaviour in School-aged Children) -basado en un estudio realizado en 42 países, la mayoría europeos, en 2013 y 2014- sitúa a los adolescentes españoles entre los que consumen más cannabis.

Según la Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanzas Secundarias (ESTUDES 2016-17, Plan Nacional Sobre Drogas) en 2016 se iniciaron en el cannabis 170.000 escolares de 14 a 18 años, una cifra similar a los que se iniciaron en tabaco (184.600).

En España un 18,3% de los estudiantes de 14 a 18 años refiere haberlo consumido en los últimos 30 días, considerándose que un total de 61.810 personas de esta edad presentan un consumo de los que se clasifican como problemáticos (CAST≥4).

El incremento en el consumo se ha asociado con un inicio más temprano en el mismo. Está descrito que un inicio más temprano se asocia con un mayor riesgo de consumo problemático, un uso posterior de otras drogas ilícitas, con la presencia de diversas alteraciones del procesamiento cognitivo y de la función motora, con la exacerbación de sintomatología psicopatológica en la edad adulta  y con una mayor probabilidad de fracaso escolar.

Al igual que ocurre con otras sustancias adictivas la etiología del consumo de cánnabis, esporádico o problemático, en población adolescente es pluricausal, habiéndose descrito factores de riesgo individuales, familiares, escolares  y ambientales, siendo necesario un abordaje interdisciplinar del consumo y de las personas consumidoras.

Adicionalmente, la gran mayoría de los consumidores de cannabis lían conjuntamente tabaco y hachís (en ocasiones, marihuana). Solo recientemente se ha empezado a percibir y resaltar la importancia del consumo conjunto de ambas sustancias (Informe EVICT, 2016).